Tormenta en mi interior
Era un verano cualquiera del año 1983, me disponía como siempre a ducharme y prepararme para un fin de semana prometedor.
El calor como siempre se deslizaba cual vapor húmedo y cálido por toda la ciudad, yo estaba excitado y ante el evidente empalmado de mi miembro viril me dispuse a masturbarme como un primitivo animal esperando la explosión de placer, bañada con el espeso y pegajoso tórrido símbolo de una buena corrida.
Cuando estaba ya a punto de eyacular, llamaron a la puerta. ¡Maldita la hora! Exprese en mi interior mientras me secaba a duras pena dirección a la puerta.
Observe por la mirilla y no vi a nadie detrás de mi puerta.
¡Joder! Dije entre dientes, ¿quién hostias llamaría y se daría él piro? Desde luego no era muy normal tal acontecimiento y más sabiendo que vivía en un octavo piso y sin ascensor, le quise quitar toda la importancia a aquella posible chiquillada, travesura de algún menor o vete a saber.
Volví a la ducha y tras unos minutos bajo el agua fresca que calmaba mi piel del calor de semejante mañana cálida, mi pene reaccionaba nuevamente aumentando su volumen, si, aquello prometía, retomé el vaivén que deje atrás y ¡joder! Que caña me estaba metiendo, salí de la ducha mojado y aunque ridículo, meneándomela, me puse frente al espejo de mi lavabo y expresión inequívoca de mi rostro salió una lechada que ni él mas portento de las pelis guarras sacaría al correrse, era tal mi frenesí que no me percate de la pastilla de jabón deslizada en el suelo y di un traspié, cayendo al suelo sin poder evitar un golpe en mi nuca con el inodoro.
¡Joder! Eso era lo que recordé antes de perder el conocimiento y cuando volví en sí, al abrir los ojos, era ya de noche.
¡La madre que me parió! No era posible esa ridícula situación, yo tendido boca arriba sin poder moverme y sin poder ni tan siquiera hablar, estaba rígido, inmóvil.
Solo cuando pudo mis ojos agudizar en la oscuridad comprendí que me esperaba aun lo peor, el semen pegado en mis muslos y barriga como en mi pene atrajo a unas ratas curiosas, maldita la hora que alquile este piso de mierda, pero no creáis que vinieron a saborear mi semen, un olor atrajo otro olor y era el de mis sesos y sangre, que empezaron a excitar a las ratas dándose un festín, es curioso no sentía nada pero las veía como se dirigían a mi cabeza y mis testículos y mis orejas y… ¡ Dios! Mis ojos, lo siento, de lo que aconteció después no puedo decir nada, no pude ver nada mas, solo escuche y escuche sonidos de desgarro y viscoso sonidos quizás de las patitas de las ratas a mí alrededor, después de un tiempo que no puedo definir, se marcharon violentamente y oí a una mujer gritar cosas sin sentido, y lo peor fue cuando unas voces masculinas hablaban de un tipo que por lo visto llevaba dos semanas encerrado en su casa devorado por las ratas y que tardaron 3 meses en reconocer el cadáver porque no hallaron documentación alguna en la casa, ¿a quién se le ocurriría no dejar ningún tipo de documento o fotos o algo en su propia casa?¡ Dios mío! Estaban hablando de mí, ¡joder!, El tipo que encontraron dos semanas después encerrado en su casa era yo, ¡joder! Acababa de alquilar el piso y la dueña me dijo que no volvería pasado unos meses que marchaba fuera porque tenía asuntos que resolver, ¡Mierda! Ese mismo día cuando me duchaba me disponía a tomar unas copas, echar algún polvo y coger mis cosas que estaban en un hostal. Estaba muerto, muerto e indocumentado,Posiblemente fue la señora quien me encontró…muerto.
Y si estoy muerto… ¿por qué estoy pensando?

Relato escrito en el año 2004
| Este artículo fue publicado por Doverx el diciembre 25, 2007 a las 10:47 pm, y está archivado en Relatos de Terror. Sigue las respuestas a esta entrada a través de RSS 2.0. Puedes dejar un comentario o enviar un trackback desde tu propio sitio. |








hace 2 años
jasp, que historia, por un momento crei que era real
supongo , no se, que lo de la caida si lo fue, pobre…..
hace 2 años
No, nunca me caí en un baño y menos resbalando con una pastilla de jabón. Supongo que aunque resulte tópico, habrá gente que se habra accidentado de ese modo en su casa, no precisamente en plena faena de auto-satisfacción, pero me da que alguna persona ya se pegaría algún leñazo de esos.
hace 2 años
yo, por suerte, no mehe caido nunca en el baño, aunque si he resvalado…..